Prohibido leer

¡Hola de nuevo, amig@s! Os he de confesar una cosa: ¡me encanta esta frase del libro! No es lo mismo un silencio que una no-conversación. La encontraréis en la página 114.

En los silencios todo el mundo está relajado, incluso son agradables de vez en cuando. Pero en las no-conversaciones se respira la tensión, parece que hasta se puede oír el tic-tac de un reloj o el latir del corazón. Nadie está relajado, porque todos quieren decir algo pero nadie se atreve a ser el primero en abrir la boca. Seguro que todos nos hemos visto en una situación así más de una vez. Normalmente, ya no sabes ni dónde mirar: o miras directamente al suelo o miras de reojo a los demás, esperando a que alguien rompa por fin el hielo.

Esta tensión se refleja muy bien en la ilustración del libro (páginas 116 y 117). Cada uno mira para un sitio: Alice pone ojillos de pensar: “A ver cómo salgo yo de esta”, mientras que la señora Welrush pone su habitual cara de pocos amigos, como si estuviera a punto de salirle humo del sombrero.

Voy a citar otra frase del libro: “Otro de los problemas de las no-conversaciones es que cuando terminan, las palabras que estaban retenidas salen en desbandada, sin orden y, a menudo, sin sentido.” (página 118)

Es cierto, después de ese silencio pesado llega ese otro momento, más pesado todavía, en el que todos comienzan a hablar a la vez, dando su versión de lo que ha pasado. Normalmente, el volumen de las voces va subiendo hasta que, si no sabemos parar a tiempo, acabamos todos gritando. Y entonces es cuando piensas: ¡qué bien estábamos todos en silencio!

Chic@s, con esta pequeña reflexión, chascarrillo, llamadlo como queráis, me despido de vosotros… pero no por mucho tiempo. Os deseo una muy FELIZ NAVIDAD y FELIZ AÑO NUEVO 2018.

Recordad que el siguiente post será en enero, pero durante las vacaciones podéis seguir haciendo comentarios en el blog siempre que queráis.

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